ILEANA ROS-LEHTINEN: La libertad de casarse es un valor conservador Ileana Ros-Lehtinen y Jonathan Kislak

Jul 1, 2013

ILEANA ROS-LEHTINEN: La libertad de casarse es un valor conservador
Ileana Ros-Lehtinen y Jonathan Kislak

Como republicanos, estamos unidos en nuestros ideales conservadores comunes de gobierno limitado, mercados abiertos y justos, y lealtad a los valores familiares que fomentan una sociedad saludable y funcional. Cuando el gobierno actúa de una manera que afecta las libertades individuales, creemos que debemos esforzarnos por promover la responsabilidad personal, el compromiso con una conducta honorable y estabilidad y oportunidades para las familias. Por lo tanto, garantizar la libertad civil de todo individuo de casarse con la persona a la que ama es un componente básico de la búsqueda de la felicidad.

Los recientes casos ante el Tribunal Supremo sobre la Ley Federal de Defensa del Matrimonio (DOMA) y la prohibición en California del matrimonio entre personas del mismo sexo, conocida como Proposición 8, eran fundamentalmente sobre si los norteamericanos gays y lesbianas merecen los mismos derechos y libertades que cualquier otro. En esta decisión, el magistrado Anthony Kennedy, nombrado por el presidente Ronald Reagan, afirmó el principio de que todas las parejas que están legalmente casadas en su estado merecen igual respeto y tratamiento bajo la ley.

La mayoría de los jueces hallaron que DOMA disminuía la importancia y las protecciones del matrimonio de parejas del mismo sexo y que la ley causaba ciertos daños a los hijos de esas parejas. Para miles de parejas casadas del mismo sexo, este dictamen significa que pueden protegerse mejor y proteger mejor a sus familias, como la ley federal permite a las parejas heterosexuales casadas.
Sin embargo, el rechazo de DOMA extenderá las protecciones de los casados legalmente solo en los 13 estados que reconocen la libertad de casarse con quien uno ama. En los otros 37 estados, entre ellos la Florida, las parejas del mismo sexo seguirán afrontando la discriminación. ¿Por qué desearíamos que los floridanos tengan menos derechos y responsabilidades que los ciudadanos de otros estados?

Es más, muchos vecinos nuestros han venido a la Florida de los estados que ofrecen plena igualdad. ¿Cómo la desigualdad de aquí afecta a sus familias o al atractivo de considerar a nuestro estado como su hogar? Las leyes que tratan a los ciudadanos de forma distinta chocan con los principios de la libertad individual. Creemos que es hora de renovar un diálogo en la Florida para resolver esa disparidad.
En un referendo del 2008, poco más del requerido 60 por ciento de los votantes de la Florida decidió prohibir el matrimonio y las uniones civiles de las parejas del mismo sexo. Afrontamos el reto de decir a nuestros familiares, amigos, vecinos y colegas gays y lesbianas que son menos merecedores de los derechos que se dan a otras parejas. Aunque la aprobación de esta prohibición constitucional fue decepcionante para muchos de nosotros, también es importante señalar que buenas personas –también nuestros familiares, vecinos y amigos– movidas por creencias arraigadas apoyaron esta enmienda hace cinco años.
Pero en política cinco años es toda una vida, y el panorama de la libertad para casarse ha cambiado de manera notable. Hoy, encuesta tras encuesta muestran que una mayoría abrumadora de norteamericanos apoya la libertad de casarse para las parejas del mismo sexo. En la Florida, los sondeos muestran que el 54 por ciento de la población apoya la igualdad matrimonial, y el 75 por ciento apoya cierta forma de reconocimiento legal para esas parejas. Solo el año pasado, tres estados legalizaron el matrimonio homosexual en las urnas. Además, las legislaturas de tres estados aprobaron la igualdad matrimonial este año.

Ante estas tendencias, no es extraño que los partidarios de la igualdad matrimonial en Washington hayan aumentado y que entre ellos estén el presidente de los Estados Unidos, 55 senadores republicanos y demócratas, y más de 180 representantes de ambos partidos. Fue un honor unirnos a más de 130 colegas conservadores en la presentación de un documento al Tribunal Supremo sobre la defensa conservadora de la libertad de casarse.

Ante las decisiones del tribunal en apoyo al matrimonio civil de parejas del mismo sexo, la Florida debería evaluar la decisión tomada hace cinco años. El camino hacia el fin de la prohibición en nuestro estado de la libertad matrimonial estará lleno de retos, y tomará tiempo hacerlo cuidadosamente y con respeto para las creencias y las opiniones de todos. Es erróneo negar a los floridanos LGBT los derechos básicos que disfrutan tantos norteamericanos. Debemos procurar activamente y auténticamente que nuestros conciudadanos aseguren que los derechos garantizados por la Constitución de los Estados Unidos se extiendan a todos los floridanos.

Nuestra nación ha dado pasos históricos hacia la igualdad, desde la abolición de la norma ‘No preguntes, no digas’ en las fuerzas armadas hasta la reciente abolición de DOMA. Queda mucho trabajo por hacer para asegurar las libertades máximas bajo la ley para todos nuestros ciudadanos, pero cuando observemos esos esfuerzos, nos sentiremos orgullosos de haber estado en el lado correcto de la historia.

La representante federal Ileana Ros-Lehtinen, republicana por Miami, representa al Distrito 27 de la Florida en el Congreso. Jonathan Kislak es un ex miembro republicano del gobierno del presidente George H.W. Bush y en el 2008 fue presidente de la campaña Florida Red and Blue para abolir la prohibición constitucional del matrimonio homosexual en la Florida.